En el año de 1993, en un acto de fe profunda y obediencia al
llamado de Dios, los pastores José y Paty Morán recibieron la
responsabilidad de pastorear la iglesia. Con corazones dispuestos
y una visión cimentada en el amor de Cristo, comenzaron una obra
que, aunque en sus inicios era sencilla, estaba llena de esperanza
y propósito.
A través de los años, y bajo la gracia divina, Dios fue añadiendo
crecimiento no solo en el número de miembros, sino también en la
infraestructura. Cada pared levantada, cada espacio ampliado, fue
testimonio vivo de la fidelidad de Dios y del compromiso constante
de sus siervos. La iglesia se convirtió en un hogar espiritual
donde muchas vidas fueron transformadas, familias restauradas y
corazones fortalecidos en la fe.
Hoy, esa misma obra continúa avanzando con una nueva generación al
frente. El Pastor David Morán, junto a su esposa Marisela, han
asumido el liderazgo pastoral con la misma pasión, entrega y
dependencia de Dios que sembraron sus predecesores. Con visión
renovada y firmeza espiritual, siguen guiando a la congregación
hacia nuevos propósitos, confiando en que Aquel que comenzó la
buena obra es fiel para perfeccionarla.
Miramos hacia atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza.
Damos gracias a Dios por cada miembro, por cada familia, y por
cada historia de transformación que Él ha escrito en medio de
nosotros. Sin duda, su mano ha estado presente en cada paso, y
creemos con certeza que lo mejor aún está por venir.